Halt and Catch Fire: la mejor serie que nadie vio sobre el nacimiento del PC

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Halt and Catch Fire: la mejor serie que nadie vio sobre el nacimiento del PC

“Halt and Catch Fire” no es solo el nombre de una serie. Es una instrucción real de código máquina — presente en algunos procesadores de los años 70 y 80 — que causaba que la CPU dejara de funcionar correctamente y, en teoría, se recalentara hasta el límite. Una instrucción que literalmente paraba la máquina en seco.

No hay título mejor para una serie sobre personas que se obsesionan con algo hasta destruirse.

Sin spoilers relevantes. Algunas referencias generales a la trama de cada temporada.


Qué es

Halt and Catch Fire es un drama de cuatro temporadas emitido en AMC entre 2014 y 2017. Cuarenta episodios. Creada por Christopher Cantwell y Christopher C. Rogers — que la escribieron esperando que les abriera las puertas de otras series, y al final se convirtió en su obra definitiva.

La serie arranca en 1983 en Dallas, Texas. Una empresa de software llamada Cardiff Electric recibe la visita de Joe MacMillan, un ejecutivo de IBM con pasado oscuro y buenas ideas. Su propuesta: clonar el IBM PC, construir un ordenador compatible que pueda competir en el mercado más caliente del mundo, y hacerlo de forma legal.

Lo que sigue a lo largo de cuatro temporadas es la historia completa de cómo se construyó la industria tecnológica: el nacimiento del PC compatible, las primeras redes de videojuegos en línea, Silicon Valley en los 90, los primeros motores de búsqueda web.

Nada de esto es ciencia ficción. Todo ocurrió.


Por qué importa la historia real

La empresa Cardiff Electric es ficticia. Pero lo que hacen en el primer episodio — clonar el BIOS del IBM PC mediante ingeniería inversa en una sala limpia — es exactamente lo que hizo Compaq en 1982.

El método era preciso: dos equipos completamente incomunicados. Uno documentaba qué hacía el BIOS de IBM sin mirar el código. El otro lo reimplementaba desde cero a partir de esas especificaciones. El resultado era legalmente impenetrable. IBM demandó. Compaq ganó. Eso abrió el mercado de los PCs compatibles y cambió la industria para siempre.

Los creadores de la serie encontraron esta historia mientras investigaban y la pusieron en el centro del primer episodio. Es la mejor explicación en pantalla de qué fue el clean room design que existe.


Los personajes y sus referentes reales

La serie no está basada en personas específicas, pero los creadores lo dejaron bastante claro:

Gordon Clark (Scoot McNairy) — ingeniero brillante, inseguro, con una esposa más capaz que él. Su referente confeso es Gary Kildall, el creador de CP/M, el sistema operativo que dominaba los ordenadores personales antes del DOS. Kildall perdió el contrato con IBM por un malentendido; Bill Gates metió el pie y el resto es historia. Gordon carga con ese mismo peso de “estuve a punto”.

Donna Clark (Kerry Bishé) — la contrapartida de Gordon. Basada parcialmente en Dorothy Kildall, que gestionaba el negocio mientras Gary inventaba. En la serie, Donna acaba siendo la persona más capaz de la sala en casi todas las situaciones.

Cameron Howe (Mackenzie Davis) — programadora joven, brillante, caótica. Los creadores citaron a Roberta Williams (Sierra On-Line), Dona Bailey (Centipede, Atari) y Grace Hopper como referentes. Es el personaje que más evoluciona a lo largo de las cuatro temporadas.

Joe MacMillan (Lee Pace) — el vendedor visionario que sabe ver el futuro pero no sabe vivir en el presente. Lee Pace dijo que estudió a Steve Jobs de los 90, pero también a Ivan Boesky y a su propio padre.


Temporada a temporada

Temporada 1 — El clon (1983, Dallas) Cardiff Electric intenta construir un PC compatible con IBM antes de que nadie lo detecte. Ingeniería inversa, presión legal, relaciones que se rompen. El episodio piloto es uno de los mejores arranques de serie de los 2010. Si los primeros tres episodios te enganchan, estás dentro.

Temporada 2 — La red (1985, Dallas) Cameron crea Mutiny, una startup de videojuegos en red — online, en 1985, con módems de 300 baudios y líneas telefónicas. El embrión de lo que serían las comunidades online. Esta temporada es la favorita de mucha gente. La dinámica Cameron-Donna es lo mejor de la serie.

Temporada 3 — Silicon Valley (1986, California) Los personajes se mudan al oeste buscando el mercado grande. La serie cambia de registro y gana en madurez. Aquí empieza a verse que esto no es solo una serie de tecnología — es una serie sobre personas que no saben parar.

Temporada 4 — Los buscadores (1990, California) Motores de búsqueda web antes de que existiera Google. La temporada más tranquila y probablemente la mejor escrita. El final de serie es de los pocos finales de los últimos años que no defrauda.


Lo que no se ve pero está ahí

  • El asesor técnico de la serie fue Carl Ledbetter, veterano de IBM, AT&T y Sun Microsystems. Escribió código real que aparece en pantalla. Nada de pantallas de terminal con caracteres aleatorios.

  • La serie fue filmada en Atlanta, no en Texas ni California. Los incentivos fiscales de Georgia hicieron el resto.

  • En la cuarta temporada, AMC dio aumentos de sueldo no solicitados a Mackenzie Davis y Kerry Bishé para igualar los salarios de Lee Pace y Scoot McNairy. Fue antes de que el debate sobre igualdad salarial explotara en Hollywood.

  • Los tres actores principales vivían juntos en una casa alquilada en Atlanta durante las últimas temporadas para construir la química que se nota en pantalla.

  • El piloto se estrenó en Tumblr — fue la primera serie de televisión en estrenarse en esa plataforma.

  • La serie no fue cancelada. Los creadores eligieron terminarla en cuatro temporadas. Tuvieron control del final.

  • Rolling Stone la situó en el puesto 55 de las mejores series de todos los tiempos en su ranking de 2022, por encima de Breaking Bad y The Wire en algunas votaciones.


Por qué no la vio nadie al principio

Halt and Catch Fire debutó en 2014 con críticas tibias. Se la comparó con Mad Men — demasiado, injustamente — y los primeros episodios son los más lentos de toda la serie. AMC la renovó temporada tras temporada con audiencias modestas porque los críticos seguían diciéndoles que era buena.

Para cuando terminó en 2017, la conversación había cambiado: era “la mejor serie de los últimos años”. Demasiado tarde para que mucha gente la hubiera visto en tiempo real.


La tecnología, bien hecha

Hay series de tecnología que usan terminales de atrezzo con texto inventado, interfaces imposibles y sonidos de teclado de juguete. HCF no.

Las pantallas tienen código real. Los debates sobre qué procesador usar, cómo escalar una red, qué significa ser compatible — son debates reales que tuvieron lugar en esa época. Si trabajas en tecnología, hay momentos en los que reconoces exactamente de qué están hablando.

Y si no trabajas en tecnología, la serie funciona igual porque al final no va de ordenadores. Va de personas que construyen cosas, se equivocan, no pueden parar, y a veces pierden todo el camino en el proceso.


Mi opinión

Pues siendo un apasionado de la tecnología me enganchó desde el primer momento. El primer episodio, cuando hacen el clean room del BIOS, pensé: esto lo he leído en algún sitio. Y entonces caí: es exactamente lo que hizo Compaq. Desde ahí ya no me la pude quitar.

Tiene muchísimos guiños a la historia en sí de esos comienzos de los ordenadores personales para uso doméstico y de oficina. Los animales de O’Reilly aparecen en pantalla como si nada — si los conoces, sonríes; si no, pasan desapercibidos. Las marcas de la época, la ropa, los coches. Costumbres que ahora son socialmente mal vistas y que antes eran habituales. Todo está ahí.

Y luego está IBM. Cada vez que aparecen sus abogados bajándose de esos Cadillac negros, todos con la corbata azul corporativa, sabes exactamente lo que viene. Es la imagen perfecta del grande que quiere aplastar al pequeño. Un David contra Goliat en traje. La serie lo usa muy bien — no hace falta que nadie lo explique, lo ves y lo entiendes.

Otro punto que se ve muy bien es el de los genios locos incomprendidos. Gente con cerebros privilegiados pero con pocas habilidades sociales — no saben encajar, no saben parar, no saben relacionarse de manera normal. Cameron, Gordon, Joe, cada uno a su manera. La sociedad no sabe qué hacer con ellos, y ellos tampoco saben muy bien qué hacer con la sociedad. La serie no los juzga, los muestra. Y te hace pensar que quizás las personas que construyeron esta industria no eran exactamente lo que uno esperaría.

Yo la he visto un par de veces. La primera vez estás con la trama. La segunda ya no estás pendiente de eso — te fijas en los monitores, en los manuales de fondo, en lo que llevan puesto. Cada vez que la veo me doy cuenta de nuevos detalles.

Se la he puesto a gente que no sabe lo que es un BIOS y la han terminado igual. La recomendaría a cualquiera que le guste una buena trama, aunque no sea un loco tecnológico.


Dónde verla

Cuatro temporadas, cuarenta episodios. Disponible en plataformas de streaming en varios mercados. En España ha estado disponible en AMC+ y plataformas de alquiler digital.


El siguiente artículo es la historia real: Compaq, el boceto en el mantel, el BIOS de un millón de dólares y cómo tres ingenieros de Texas Instruments construyeron la empresa de mayor crecimiento de la historia — antes de perderlo todo.